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Una mirada al diccionario como recurso investigativo en la sala de clases

El diccionario como recurso investigativo en la sala de clases
3 de agosto de 2020

El diccionario es un recurso importante y una herramienta fundamental en el proceso de aprendizaje y en el desarrollo de las clases de lengua de cualquier nivel académico. En muchísimas ocasiones su uso se ha restringido a la búsqueda aislada de una palabra o de su significado desconocido, a corroborar la escritura correcta o, simplemente, como herramienta para trabajar el ordenamiento alfabético. No obstante, la cantidad de información que ofrece es amplísima y los alumnos pueden beneficiarse en la medida que se elaboren ejercicios que lo integren como fuente esencial para entender la lengua y sus dimensiones. 

La información contenida en el diccionario facilita el desarrollo de ejercicios que atiendan análisis de tipo lingüístico y extralingüístico. Con este recurso pueden crearse diversas estrategias metodológicas con las que se trabajen la ortología y ortografía, los procedimientos de formación de palabras (composición, derivación y acortamiento), las relaciones léxicas y semánticas (casos de polisemia, hiperonimia, hiponimia, cohiponimia, sinonimia, antonimia u homonimia), la sintaxis, la variación lingüística (variaciones contextuales, sociales, geográficas o históricas) y,  consecuentemente, los diferentes niveles de significación que traen consigo cada una.

Todo ello se hace posible a partir de la información que aparece en el lema1 o entrada (escrito en negritas para destacar la unidad léxica consultada), seguido de la información etimológica (encerrada entre paréntesis o resaltada con algún color), la acepción o acepciones, las marcas abreviadas que informan sobre la naturaleza y el ámbito de uso de la palabra definida y de cualquier otra información complementaria según se haya precisado en la planificación del diccionario2 a consultarse.

Por ejemplo, el Diccionario de la lengua española (DLE) ilustra el artículo lexicográfico y algunas de esas marcas de la siguiente manera:

Ilustración 1. Muestra del artículo lexicográfico de la palabra estado en el DLE

En la ilustración 1, titulada Muestra del artículo lexicográfico de la palabra estado en el Diccionario de la lengua española., se destaca la palabra estado con el propósito de ejemplificar toda la información que provee el diccionario.  El ejemplo ilustrado presenta primero el lema o entrada, la información etimológica de la palabra, una información adicional sobre aspectos ortográficos, seguido de las 17 acepciones de la palabra estado.    ILUSTRACIÓN 1. Muestra del artículo lexicográfico de la palabra estado en el Diccionario de la lengua española (DLE)  estado – Este es el lema o la entrada.   Del latín status. – Esta es la información etimológica de la palabra estado.   Escrito con mayúscula inicial en las acepciones 5, 6 y 7. –  Esto se refiere a información ortográfica provista en este artículo lexicográfico Acepciones de la palabra estado   1.m.  Situación en que se encuentra alguien o algo, y en especial cada uno de sus sucesivos modos de ser o estar.   Nota. En la ilustración se destaca la marca m. para resaltar cómo en este diccionario se presenta la categoría gramatical. En este ejemplo, la palabra es un sustantivo masculino.   2. m.  Cada uno de los estamentos en que se consideraba dividido el cuerpo social.  Por ejemplo, el eclesiástico, el nobiliario, el plebeyo, etcétera. 3. m.  Clase o condición a la cual está sujeta la vida de cada uno. 4. m. estado civil.   Nota.  En la ilustración se destaca esta acepción, ya que en el diccionario se hace un envío a la frase estado civil.  Esto quiere decir que la definición debe buscarse en estado civil.  5. m.  País soberano, reconocido como tal en el orden internacional, asentado en un territorio determinado y dotado de órganos de gobierno propios. 6. m.  Forma de organización política, dotada de poder soberano e independiente, que integra la población de un territorio. 7. m.  Conjunto de los poderes y órganos de gobierno de un país soberano. 8. m.  En ciertos países organizados como federación, cada uno de los territorios autónomos que la componen. 9. m.  Resumen por partidas generales que resulta de las relaciones hechas al por menor. Ejemplo. Estado de las rentas del vecindario, del Ejército. 10. m.  Medida longitudinal tomada de la estatura regular de un hombre, que se usaba para apreciar alturas o profundidades, y solía calcularse en siete pies. 11. m.  Medida de superficie que tenía 49 pies cuadrados. 12. m.  Manutención que solía dar el rey en ciertos lugares y ocasiones a su comitiva. 13. m.  Sitio en que se servía la manutención que daba el rey a su comitiva. Nota.  En la acepción 14 de la ilustración se destaca la marca Esgr., que se refiere a Esgrima, y en la 15, la marca Fís., que se refiere a Física.  Estas marcas indican que estas acepciones pertenecen a un ámbito de uso o especialidad.    14. m. Esgr. Disposición y figura en que queda el cuerpo después de haber herido, reparado o desviado la espada del contrario.   15. m. Fís. Cada una de las formas en que se presenta un cuerpo según la agregación de susmoléculas.  Ejemplos. Estado sólido, líquido, gaseoso. Nota: En las acepciones 16 y 17 se destaca la marca desus., que se refiere a desusado. Esta marca indica la vigencia en el uso de las acepciones.  16. m. desus. Casa de comidas de más categoría que el bodegón. 17. m. desus. Séquito, corte, acompañamiento.

Es, precisamente, con toda esa información con la que se pueden desarrollar ejercicios puntuales que inviten a reflexionar sobre la lengua. Por ejemplo, desde un punto de vista ortográfico, puede trabajarse con la información complementaria que algunos artículos lexicográficos, como el de ilustración 1, incluyen. O sea, la palabra estado se escribe con letra mayúscula cuando significa ‘país soberano’ (acepción 5) o ‘conjunto de los poderes y órganos de gobierno de un país soberano’ (acepción 7). 

Por otro lado, con la información del diccionario se pueden diseñarse ejercicios que combinen criterios de análisis como el ortográfico y el léxico-semántico. Es decir, cuando se aborda el tema sobre el uso adecuado de la «z» y la «c» y cómo se distribuyen estos grafos en familias de palabras, el diccionario electrónico de la Real Academia Española posibilita el diseño de ejercicios en esta línea temática, ya que contiene filtros de búsqueda («exacta», «empieza por», «termina en» y «contiene»), con los cuales se despliega el inventario de palabras correspondientes a las indicaciones restrictivas que se hayan diseñado como parte de  la consulta (véase ilustración 2).  

Por lo tanto, se puede elaborar un ejercicio que incluya palabras como ajedrez, paz, luz, arroz, feliz, dulce, entre otras. Luego, con el objetivo de acceder a la lista de palabras afines, filtrarlas en una de las cuatro modalidades de búsqueda, como «empieza por» o «contiene». Finalmente, de la lista de palabras provistas por el buscador, seleccionar aquellas que estén relacionadas semánticamente y con las que se observe la distribución complementaria de estos grafos.

Ilustración 2. Muestra de las modalidades de búsqueda en el DLE

En la ilustración 2, titulada Muestra de las modalidades de búsqueda en el Diccionario de la lengua española, se presenta la manera en que se pueden hacer búsquedas en el diccionario en línea.  A la izquierda de la ilustración se presenta cómo en la página del diccionario se despliega una lista de opciones que sirven para precisar la búsqueda. En la lista desplegada, aparece primero «por palabras»; segundo, «por lemas», es decir, a partir de una búsqueda «exacta», «empieza por», «termina en» o «contiene»; tercero, por «anagramas» y, por último, una búsqueda «aleatoria».   Al centro de la ilustración, se presenta un ejemplo de una búsqueda con la opción «empieza por».  Se escribió ajedre, para que se desplegaran en la búsqueda las palabras ajedrea, ajedrecista, ajedrecístico, ajedrez, ajedrezado, ajedrezada.  A la derecha de la ilustración, se destaca con un cuadrado lo siguiente:  De este resultado, se descarta ajedrea, ya que no guarda relación de sentido con ajedrez.

Es decir, con este tipo de ejercicio, el estudiante puede observar que ajedrecista se escribe con «c», mientras ajedrezadocon «z», lo mismo con dulce, dulcería, dulcero que se escriben con «c», mientras que endulzar, dulzura, con «z»; y así con feliz, felicidad, felicitación; arroz, arroces, arrocero; entre otras. Luego, mediante preguntas guía, puede descubrir el patrón distributivo de la «z» y la «c» entre estas familias de palabras. Finalmente, puede concluir que la «z» se emplea al final de sílaba o palabra o con las vocales a, o y u (za, zo, zu, -z), mientras que la «c» con las vocales i y e (ce, ci).  Además, puede llegar a extrapolar que la formación del plural de palabras terminadas con «z» no debe considerarse una excepción ni una regla particular, sino que forman parte del proceso distributivo: luz > luces, feliz > felices; así mismo, que la secuencia gráfica ze o zi 3 no se considera legítima en las palabras patrimoniales del español.

Por otra parte, y como se explicó en el segundo párrafo, con el diccionario, también, pueden obtenerse ejercicios que atiendan el análisis morfológico.  Por ejemplo, las ilustraciones 3 y 4 exhiben palabras que denotan seres sexuados4. Sin embargo, el artículo lexicográfico de cada una no se presenta de la misma manera, de modo que cualquier estudiante perspicaz pudiera preguntar por qué en oso aparece la terminación -sa y la abreviatura m. y f., mientras que en vaca no; o bien cuál sería el masculino de vaca, ya que en el artículo solo aparece la marca f.

Ilustración 3. Muestra del artículo lexicográfico de la palabra vaca en el DLE

En la ilustración 3, titulada Muestra del artículo lexicográfico de la palabra vaca, en el Diccionario de la lengua española, se presenta una parte del artículo lexicográfico con el interés de resaltar el lema o entrada y la categoría gramatical.   ILUSTRACIÓN 3. Muestra del artículo lexicográfico de la palabra vaca en el Diccionario de la lengua española.  vaca.  Este es el lema o la entrada.  Del latín vacca. Esta es la etimología.  1. f.   Hembra del toro.  Nota.  En esta acepción se circula la f. para destacar que esta palabra es un sustantivo femenino.  También se circula la palabra toro. 2. f. Carne de vaca o de buey, que se emplea como alimento.

Ilustración 4. Muestra del artículo lexicográfico de la palabra oso, sa en el DLE

En la ilustración 4, titulada Muestra del artículo lexicográfico de la palabra oso, osa, en el Diccionario de la lengua española, se presenta una parte del artículo lexicográfico con el interés de resaltar el lema o entrada y la categoría gramatical.    ILUSTRACIÓN 4. Muestra del artículo lexicográfico de la palabra oso, sa en el Diccionario de la lengua española.  oso., sa.  Este es el lema o la entrada. Del latín. ursus; la forma femenina, del latín. ursa  Esta es la etimología.  1.	m. y f.   Mamífero carnívoro plantígrado, de gran tamaño, de pelaje pardo, largo y espeso, cabezagrande, ojos       pequeños, extremidades fuertes y gruesas, con garras, y cola muy corta, que vive en losmontes boscosos. Usado en masculino para referirse a la especie. Nota.  En esta acepción se destacan la m. y la f. para referirse a que la palabra es un sustantivo con moción de género. En este ejemplo, oso. es sustantivo masculino y. osa., un sustantivo femenino.

Estas preguntas generarían una buena discusión sobre el tema del género de los sustantivos.  Primero, porque, si se analiza el artículo lexicográfico de la palabra vaca, la duda se subsana a partir de la forma en que aparece lematizada; segundo, porque está marcada con la abreviatura f.  Es decir, la propia entrada de la palabra y la marca de la categoría gramatical revelan la respuesta a las interrogantes formuladas: vaca no se lematiza como vaco, -ca porque no es un sustantivo con moción de género, sino un heterónimo, cuyo masculino posee otro radical, toro

No sucede así con el análisis del artículo de oso, -sa (ilustración 4), ya que las marcas o indicadores presentan otro tipo de información, por lo que deberá analizarse de manera distinta al de vaca. La entrada de la voz y su lematización indican que gramaticalmente el masculino es oso y el femenino, osa.  Además, la acepción recoge la marca m. y f., de modo que, a diferencia de vaca, oso,- sa no puede clasificarse como un heterónimo, sino como un sustantivo con moción de género.

Como puede observarse, el diccionario aporta un contenido muy valioso para la incorporación de este tipo de análisis. Cada uno de los indicadores presentados estimularía la creación de ejercicios que ayuden a profundizar en este y otros temas. El nivel de complejidad, análisis e interpretación de los indicadores o marcas del artículo lexicográfico les permitirá a los estudiantes, por ejemplo, reflexionar sobre casos como yerno y nuera, caballo y yegua; en otros más complejos como jirafa, avispa, hormiga, perdiz, y en otros aún más como el caso/ la casa, la capital/ el capital, el pez/ la pez, entre otros.

En definitiva, con todo lo expuesto en este breve artículo, se pretende destacar que cada vez que se emplee el diccionario en la sala de clases, no se utilice exclusivamente para buscar el significado aleatorio de algunas palabras ni para practicar el orden alfabético, sino que vaya atado a una discusión profunda con planteamiento de hipótesis, preguntas guía, análisis de datos, conclusiones y la incorporación apropiada de las palabras en el discurso oral y escrito. Pues, simultáneamente, este tipo de dinámicas consigue ampliar el bagaje léxico y proveer criterios de uso para cada palabra según la situación comunicativa en la que se quiera emplear.

Este y otros ejemplos, que se presentarán en publicaciones posteriores, conseguirían, con toda seguridad, el desarrollo de destrezas investigativas, el uso adecuado de las referencias lingüísticas (en este caso el del diccionario) y, en consecuencia, buenos usuarios del idioma. Y es este y no otro, el verdadero objetivo que debe plantearse todo aquel que enseñe lengua (Hernández, 1991).

Carla M. Mojica De León, Ph. D.
Especialista de Español
College Board Puerto Rico y América Latina

Referencias:

Alvar Ezquerra, M. (2003). La enseñanza del léxico y el uso del diccionario. Madrid: Arco Libros.

Asociación de Academias de le Lengua Española y Real Academia Española. (2009). Nueva gramática de la lengua española.Madrid: Espasa.

Asociación de Academias de la Lengua Española y Real Academia Española. (2010). Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa.

Asociación de Academias de la Lengua Española y Real Academia Española. (2013). Diccionario de la lengua española. Madrid: Espasa.

Gutiérrez Ordóñez, S. (1981). Lingüística y semántica. Oviedo: Publicaciones de la Universidad de Oviedo.

Hernández, H. (1991). De la teoría lexicográfica al uso del diccionario: el diccionario en el aula. III Congreso Nacional de la ASELE (págs. 189-200). Málaga: ASELE.

Maldonado, C. (2008). El uso del diccionario en el aula. Madrid: Arco Libros.

Prado Aragonés, J. (2005). Estrategias y actividades para el uso del diccionario en el aula. Káñina, Revista de Artes y Letras de Universidad de Costa Rica, XXIX, 53-71.  

1En este contexto se emplea con el sentido de la séptima acepción del Diccionario de la lengua española (DLE)

2Para efectos de este artículo, se empleó como referencia el Diccionario de la lengua española (DLE). No obstante, se recomienda la lectura del prólogo o la guía del diccionario que se vaya a consultar. De esa manera queda claro cómo debe analizarse e interpretarse el artículo lexicográfico. 

3Las palabras que se escriben con ze, zi suelen ser extranjerismos que han entrado a la lengua por vías variadas. Por ejemplo, del japonés se tiene kamikaze, zen; del alemán, nazi; del griego, zeína; entre otras. 

4Debe aclararse que, aunque se esté ante seres sexuados, no debe confundirse el género con el sexo.  Por ello, más adelante se sugiere la inclusión de seres sexuados clasificados gramaticalmente como epicenos.